(- 2 -) El día de la revelación o ¡hay que joderse!
Aunque me sentía traicionado, engañado, no tardé en darme cuenta de que no tenía sentido. Al menos, no debería sentirme así con ellos. Mis padres me dieron un hogar, una familia y no cabía duda de que me querían.
Mi padre es estéril. Ambos deseaban una familia y, milagrosamente (según ellos) aparecí yo. Aparecí cuando llevaban pocos años en España, en los brazos de una adolescente que estaba encantada de entregarme, como pude saber años más tarde de sus propios labios.
Pero volvamos al día de la revelación. Después de hablar con mis padres (en otra ocasión contaré los detalles) y asegurarles que lo entendía todo y estaba bien, fui al conservatorio. Necesitaba hablar con Arnau, el niño que me salvó y se convirtió en mi mejor amigo. Él me diría algo estúpido o brusco que haría que todo se pusiera en su lugar.
Lo encontré en la puerta esperándome, con su cara de cómo-te-me-acerques-y-me-hables-te-muerdo con la que observaba a todos siempre.
- ¿Qué te pasa?
- ¿Cómo sabes que me pasa algo?
- Normalmente hablas por los codos y tu sonrisa te cubre toda tu horrible cara. Hoy pareces un pelele.
- Vete a la mierda…
- En serio, ¿qué te pasa?
- Mis padres me lo han dicho – suspiré - soy adoptado.
Lo sospechaba desde hacía tiempo. Quizá lo supe siempre. No hizo falta que Cara Conejo me lo dijera. Era demasiado obvio para todos, incluso para mí, que mis padres y yo éramos totalmente diferentes.
La única pista que tuve de que mi amigo me había oído es que parpadeó unas cuántas veces seguidas.
- Bueno, entonces ¿sabemos ya si tus padres biológicos son extraterrestres?
Y como esperaba, me reí. Ese era justo el comentario estúpido que necesitaba. Arnau siempre me decía que yo era un tipo raro, como de otro planeta.
- Err… Soren – me dijo, mirando a los lados - nos vamos a saltar las clases ¿no?
- Err… Sí, sí, el lo suyo.
- Pues hay que darse prisa para que no nos pillen.
Arnau era como un agente secreto cuando se trataba de hacer pellas.
Pasamos la tarde en un banco comiendo pipas y hablando de todo un poco. Después se unieron el resto de los chicos.
Soy una de esas personas que lleva con los mismo amigos toda la vida. A mi hermana suelen asombrarle esos detalles. Claro que su vida ha sido completamente diferente a la mía. Yo llevo en el mismo lugar casi toda mi vida. Ella, en cambio, se ha mudado tantas veces de ciudad que perdió la cuenta hace tiempo. Pero de todo esto supe mucho tiempo después.
Volvamos al tema.
Hablamos sobre los motivos de mi madre, trazamos planes para encontrarla, bromeamos sobre las criaturas horribles que me encontraría… Hablar con mis amigos hacía que todo pareciera menos serio, más fácil.
Pasé tiempo con muchas dudas. Quería saber por qué mi madre me entregó a un matrimonio extranjero (al contrario que mis padres, ella es tan española como yo). Aunque mis padres me explicaron cómo debía sentirse una adolescente embarazada, necesitaba oírlo de sus labios. Sentía curiosidad por saber cómo era. Igualmente quería saber algo de mi padre biológico.
Pero también sentía que traicionaba a mis padres por querer saber todo eso. Puede que parezca estúpido, pero no podía evitarlo.
Al final, durante bastante tiempo, dejaron de preocuparme esas cosas. Me sentía satisfecho con mi vida. Mis padres son como de película. Estrictos, sí. Exigentes, también. Pero totalmente entregados a su hijo.
Además de mis padres, tenía a mis amigos, que pueden ser una panda de bestias sin cerebro (sé que me leeréis, jodeos) pero son leales hasta extremos insospechados.
Así lo demostraron cuando cierto día, anuncié que iba a recorrer ochocientos kilómetros y pico para encararme con la madre que me parió y ellos se apuntaron al viaje.
Oh, bueno, también son cotillas.


-- Mmm... ¿Qué?
-- Que soy tu hermano - repetí, mientras forcejeaba con los pantalones que no querían subirse del todo.
Y a mí que me preocupaba que me viera despeinado... ¿qué mejor que presentarse por primera vez a tu hermana con unas braguitas puestas? Miré a mis amigos, suplicando ayuda, pero estaban demasiado ocupados riéndose.
Cabrones...
cafe-paris dijo
No llegues tan rápido, cuenta el viaje.
18 Julio 2008 | 08:49 PM